Francia: Atentados terroristas y su componente antisemita

13/Ene/2015

Por Lic. Rafael Winter (Rufo)

Francia: Atentados terroristas y su componente antisemita

El año comenzó con un
nuevo acto de barbarie. Esta vez en Francia. No fue uno más. En realidad nunca
es uno más. Fue un acto terrorista vandálico, despiadado, a sangre fría, contra
la plana mayor y los caricaturistas de la revista satírica “Charlie Hebdo”.
Para algunos, el “11
de septiembre francés”.
Los fundamentalistas islámicos mostraron una vez
más su horrible rostro. Llámense Al Qaeda, Estado Islámico, Hizbolla, Hamas u
otros, son distintas caras de la misma moneda aunque algunas puedan ser más
horribles que las otras. Que algunas de las bandas anteriormente mencionadas
-Hamas- hayan cuestionado la masacre, no cambia nada. No lo hicieron por estar
en desacuerdo sino porque la condena era “políticamente correcta”.
Se ha insistido en estos
días en que los asesinos no son representativos de los valores del Islam.
Estamos de acuerdo. Hay
que separar. La confrontación no es contra el Islam sino contra el terrorismo
fundamentalista islámico. El Islam, como toda religión, tiene sus valores y nos
merece respeto. Más aún: es de suponer que la mayoría de los musulmanes de
Francia y del mundo están contra el terrorismo. La islamofobia es también
condenable.
Por el contrario, los terroristas muestran sus
garras.
Piratas informáticos
subieron un mensaje en inglés en el que expresan: “Somos musulmanes, el Corán
es nuestro libro, creemos y trabajamos por Dios, maldito sea Charlie Hebdo”.
Esta es la intolerancia,
la teocracia (uno de los antivalores más contrarios a la tolerancia y a la
democracia que pueden haber) en todo su “esplendor”.
Cuando se usa a Dios para
cometer atrocidades, estamos muy lejos, años luz de la concepción ética de Dios
que toda religión -sí, toda religión- debiera tener.
D”os no desea que se
mate en Su Nombre.
Digan lo que digan las
fuentes que lo invocan.
Cuando considero que “Mi libro” es el único
que vale y solamente yo tengo la verdad- y eso me lleva a ser “el iluminado” y
por lo tanto los demás están equivocados, son “infieles” o como se les llame-,
las consecuencias de esa concepción están a la vista.
El Islam se basa en el
Coran. Pero hay otras fuentes del Islam que derivan del Coran.
Algo similar pasa en otras religiones. Hay una
fuente principal pero hay también otras.
Habría que releer cuidadosamente las fuentes. Uno de los problemas
principales, quizás él problema
principal está allí. Y muchas veces en la interpretación.
Pues aunque directamente determinado
fragmento no diga “debes matar en nombre
de Dios”, hay fuentes que son más explícitas y otras que no lo son tanto, pero
igualmente lo dan a entender,de acuerdo a como se las interprete.
Cambiar, modificar los
textos considerados sagrados desde hace siglos y hasta milenios es una utopía.
Por lo menos intentemos un análisis y una “revisión crítica” y no me estoy refiriendo solamente al Islam.
Cierto es que, hoy en día, el fanatismo proviene por sobre todo del
fundamentalismo islámico. No siempre fue así. Al grito, y no precisamente en
árabe de “Dios lo quiere”, se cometieron antiguamente y a lo largo de la
historia horribles atrocidades. Y antes también aunque el grito se pronunciara
en otras lenguas.
Es la pretensión de
exclusividad en materia de religión lo que hace daño. Incluso dentro de una
misma fe. Lo cual hace al fanatismo religioso más incontrolable que otros
fanatismos, de por sí perniciosos también.
Hay quienes afirman que
lo que motiva a los terroristas a convertirse en tales es su falta de
inserción, de integración a la sociedad, con todas las consecuencias que eso
conlleva.
Aún admitiendo que en
parte así fuera (la falta de integración), lo que lleva
a alguien a matar inocentes no es
solamente el factor social o económico: es la falta de consideración por la
vida del otro. Es la “cultura de la muerte”, inspirada muchas veces
en la legislación teocrática.
Dicha “cultura” no respeta la vida
propia ni la ajena.
Se ha hablado mucho en
estos días del “choque de civilizaciones”, parafraseando el título de la obra
del politólogo y profesor Huntington. Entiendo la idea, pero me pregunto: ¿De
qué civilizaciones me hablan? ¿Querer matar la libertad de expresión es parte
de una “civilización”? ¿Matar a los que piensan distinto es
“civilización”? ¿Decapitar es “civilización”? ¿Dar
latigazos a quien cuestiona determinados principios religiosos es “civilización”?.
En todo caso,
parafraseando ahora a Sarmiento (quien por cierto vivió en otro contexto), el
choque sería entre “civilización y barbarie”.
Recemos para que, algún día, la Ilustración
del Siglo XVIII llegue donde aún no ha llegado, aunque eso no soluciona automáticamente todos los
problemas.
El atentado depravado a
Charlie Hebdo- satírico y mordaz con distintas religiones y personajes y no
solo con el Islam- nos plantea el dilema de cuales son los límites del humor
aunque el objetivo del mismo sea absolutamente honesto. En otras palabras:
cuales son los límites de la libertad de expresión. Que sin duda es sagrada.
Pero a juicio de quien esto escribe, todo derecho, por más sagrado que sea
–libertad de expresión en este caso- debe de tener un límite.
Ese límite NO lo marcan
los terroristas. Ese límite debe estar
marcado por lo legal pero también por la
sensibilidad que cada uno debiera tener.
De todos modos, si uno mediante el humor, sobrepasa el límite “razonable”
(concepto que también puede llegar a ser
subjetivo) eso puede ameritar ser criticado o cuestionado.
Pero de ninguna forma autoriza a matar a quien
utiliza el humor u otra herramienta , escrita u oral, como forma de llegar a la
gente.
Por si alguna duda cabía,
los atentados de la semana pasada mostraron nuevamente el componente antisemita
de estas bandas terroristas. Para los asesinos, el atentado a Charlie Hebdo
(horrible, injustificado, bárbaro) podía tener
algún “pretexto”. Para la humanidad civilizada, obviamente ninguno que
lo amerite.
Pero ¿cual es siquiera el pretexto para atacar
un supermercado de productos kasher (ritualmente apropiados para la
alimentación judía) secuestrar rehenes judíos y matarlos?
Solamente una explicación:
el antisemitismo. Perdidos por perdidos, los terroristas buscaron un objetivo
judío. Cualquier otro objetivo también hubiese sido igualmente condenable pero
¿por qué precisamente a los judíos?
El digno Presidente
francés lo definió claramente como un ataque antisemita, solidarizándose de
palabra y de hecho con la comunidad judía.
También en medio de la oscuridad puede
aparecer algo de luz.
Por ejemplo, el empleado
musulmán que salvó a rehenes judíos en el supermercado kasher.
Eso es luz en la oscuridad.

Y la manifestación multitudinaria.
Prácticamente jamás vista en Francia en la cual, en primera fila, manifestaron
junto a otros mandatarios el Primer Ministro de Israel Netaniahu y el
Presidente de la Autoridad Palestina Abbas. Por más que estuvieron distanciados
en la marcha, los encontró a ambos, por las razones que sean, participando de
un objetivo común y noble.
Eso es también-aunque
tenue-una luz en la oscuridad.
Por Lic. Rafael Winter
(Rufo)